lunes, 30 de abril de 2012

LOS BLOGS DE PREHISTORIA Y ARQUEOLOGÍA RECOGEN LA PÉSIMA SITUACIÓN DE LA DISCIPLINA A CAUSA DE LA CRISIS


La situación a que nos aboca esta crisis está multiplicando las manifestaciones críticas en torno a la problemática que viven los grupos de investigación en general, y de arqueología en particular, a merced de unos recortes presupuestarios que están reduciendo esta actividad a mínimos desconocidos desde hace muchos años.

Así, recogemos parte de las noticias que se han publicitado en Paleorama en Red. Prehistoria y Arqueología en Internet, como incluimos literalmente más abajo, a partir de dos noticias publicadas en ese blog. La primera de ellas la tomamos del siguiente enlace:




¿Y qué pasa con la investigación en tiempo de crisis?

In AndalucíaB-Denunciasb. Arqueología on abril 30, 2012 at 01:53
El catedrático de Prehistoria José Ramosque se define como un veterano investigador, lamenta estar viviendo “una situación que nos retrotrae a momentos de hace más de 20 años. En España se estaba consiguiendo una normalidad científica e investigadora, con reconocimiento internacional, en algunas áreas, en concreto en mi campo de Arqueología Prehistórica.
Varios responsables de grupos de investigación de la Universidad de Cádiz explican sus circunstancias puntuales y cómo les está afectando la crisis y la supresión de ayudas económicas estatales y autonómicas.
 Estos días se está hablando mucho de las universidades públicas españolas con motivo de las medidas de ajuste que ha aprobado el Gobierno de Mariano Rajoy. El real decreto ley ya publicado, relativo al aumento de tasas de matrícula universitaria, al régimen de dedicación del profesorado y al procedimiento de creación, modificación y supresión de centros académicos y títulos de enseñanzas superiores está siendo debatido por distintos sectores de la enseñanza superior, así como por progenitores y estudiantes.
 Se ha recortado un 62,5% del presupuesto para estas instituciones académicas y un 11,6% las becas a estudiantes. Se ha dado luz verde a la subida de los precios de las tasas de matriculación, por lo que cada alumno podrá pagar hasta 540 euros más por la primera matrícula universitaria, a razón de 60 euros al mes. Y también se ha establecido el incremento en el resto de las tasas, que se refieren a las segundas, terceras y cuartas matrículas en un 40%, 75% y 100% de subida respectivamente. Además, la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas ha resaltado que el real decreto ley afecta de lleno al profesorado, porque “ven reducidas sus condiciones laborales y modificado unilateralmente el régimen de dedicación”.
 Opiniones, quejas, advertencias, reflexiones… pero entre tantas palabras suena poco una: investigación. Apenas se está hablando de cómo perjudican todos estos cambios -y la falta de recursos económicos – en la labor investigadora que se desarrolla en las universidades públicas españolas.
 Es por ello que Diario de Cádiz ha preguntado sobre este asunto a responsables de varios proyectos de investigación de la Universidad de Cádiz, y lo primero que sale a flote es que el Gobierno central ha suprimido la convocatoria de proyectos de la AECID-Agencia Española de Cooperación y Desarrollo, y la Junta de Andalucía ha parado la ayuda a los grupos de investigación del Plan Andaluz de Investigación (Grupos PAI).
 La eliminación de los proyectos de la AECID repercute directamente en la línea de investigación de varios grupos de la UCA. Entre ellos, el que dirige el catedrático de Prehistoria José Ramos, El Círculo del Estrecho, Estudio Arqueológico y Arqueométrico de las Sociedades desde la Prehistoria a la Antigüedad Tardía. A este equipo le afecta principalmente en la línea de colaboración que mantiene con la Universidad Abdelmalek Essaâdi y el Museo Tetuán, en trabajos de estudio de las sociedades prehistóricas y de la Arqueología de la región histórica del Estrecho de Gibraltar. Esto, explica Ramos, representa una situación “insostenible” para “jóvenes doctores que aspiran a poder consolidar su formación en becas I+D en estancias en el extranjero”. “Tenemos los contactos en varias universidades, pero falta la convocatoria”, añade.
 Y con respecto a la paralización de ayuda de la Administración andaluza, el investigador augura que ello generará un “estancamiento de la actividad cotidiana, actualmente en condiciones muy duras”.
 José Ramos, que se define como un veterano investigador, lamenta estar viviendo “una situación que nos retrotrae a momentos de hace más de 20 años. En España se estaba consiguiendo una normalidad científica e investigadora, con reconocimiento internacional, en algunas áreas, en concreto en mi campo de Arqueología Prehistórica. Con este panorama, si no hay dinero para investigar, si los jóvenes investigadores no pueden obtener becas y continuar su formación, si los grupos no tienen financiación ni para enviar intercambios de publicaciones, nos podemos quedar estancados”.
 Puntualiza que desde su juventud estaba acostumbrado, al igual que otros muchos compañeros, a la máxima: la escasez agudiza el ingenio, “pero creo que estamos llegando a una situación muy frustrante y donde no se atisba una esperanza a medio plazo. Los jóvenes investigadores – agrega – deben tener esperanzas, que con su esfuerzo se pueden doctorar, y tras salidas al extranjero, tener la ilusión de volver a su país a aplicar los conocimientos adquiridos. Pero si la situación sigue así, tendremos una fuga de cerebros lamentable para un país como España, donde todavía tenemos mucho que aprender”.
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La segunda la tomamos prestada de: 

Crisis económica. El patrimonio arqueológico espera bajo tierra.

In B-Denunciasb. Arqueología on abril 30, 2012 at 01:43
Las empresas que hacen excavaciones reducen de forma drástica sus presupuestos
El boom del ladrillo tuvo las consecuencias negativas ya sabidas. Sin embargo, fue una espléndida época para la arqueología, ya que a las grandes urbanizaciones precedieron muchas veces grandes excavaciones que en algunos casos depararon descubrimientos históricos. Pero la crisis inmobiliaria y los recortes en inversión pública están dejando un panorama desolador: PAI paralizados, solares abandonados, promotores en quiebra y, también, arqueólogos sin trabajo. El conocimiento de la historia que alberga el subsuelo se ha parado en seco.
 “La verdadera crisis nos llegará en 2013 y 2014”, advierte la arqueóloga Ana Valero. “Este año todavía estamos trabajando por las obras públicas aprobadas hace dos años, pero la Administración ya no licita ninguna carretera ni tramo nuevo. En 2014 no tendremos trabajo”.
 Una empresa arqueológica nos desvela sus cuentas: en 2008 facturó un millón de euros, en 2009 dos millones, en 2011 la cifra bajó hasta los 40.000 euros, y este año solo tiene previstos trabajos por valor de 3.000.
Desde la entrada en vigor de la Ley de Patrimonio Valenciano de 1985, toda obra que afecte al subsuelo requiere de una prospección arqueológica previa. En plena espiral inmobiliaria, las peticiones de licencia de construcción eran tantas que la Dirección General de Patrimonio, desbordada, permitió que los promotores contrataran a arqueólogos autónomos. “Fue una gran época”, señala Tina Herreros. “Los arqueólogos nos animamos a crear empresas que daban trabajo a topógrafos, dibujantes, informáticos, peones e incluso vigilantes de seguridad. La profesión comenzó a consolidarse”, añade.
 La construcción privada dio grandes frutos en las ciudades. “En 2007 excavamos la necrópolis tardorromana de la Boatella, en Valencia”, recuerda Herreros. En cerca de 5.000 metros cuadrados se encontraron más de un centenar de enterramientos de los siglos II al V. En las zonas rurales, gasoductos, trasvases, carreteras o la modernización de regadíos favorecieron el afloramiento de restos arqueológicos. En 2003, en el trayecto del AVE Valencia-Madrid se descubrió una villa romana en l’Ènova, y un gasoducto destapó en Sagunt unas termas romanas de hace 2.500 años.
 Pero donde los historiadores tenían puestas sus esperanzas para saber más de nuestro pasado eran los PAI. Así, una gran villa romana de 6.500 metros cuadrados fue descubierta en 2009 gracias a un PAI en Paterna. Ese mismo año, el PAI de Porxinos (Riba-roja) donde se iba a levantar la Ciudad Deportiva del Valencia CF, sacó a la luz restos íbero-romanos. “Pero el tiempo de los PAI ha pasado”, explica Valero, y, según Herreros, “apenas si hay excavaciones urbanas. Sólo pequeñas obras de alcantarillado, cableado o colocación de ascensores”.
Grandes obras que alimentaron las expectativas del sector, como el Parque Central de Valencia, están en punto muerto, y otras más pequeñas, como la construcción de viviendas junto al Museu de l’Arqueologia de Alcoi, dentro de la antigua ciudad amurallada, están paralizadas. El patrimonio arqueológico, bajo tierra, también espera el final de la crisis.
Excavación arqueológica en el centro histórico de Valencia, en una imagen de archivo. / jordi vicent
vía EL PAÍS.
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Esta dramática situación que ya denunciábamos en nuestro anterior post de abril, hablando directamente con el nuevo espacio político andaluz, podría procurarnos un horizonte futuro de innegable precariedad. En relación con la arqueología de urgencias, basada mayoritariamente en la labor de innumerables arqueólogos que se desenvuelven en la iniciativa privada, el drama puede ser mayúsculo para ese notable grupo de abnegados profesionales que tendrán que afrontar un incierto mañana.
La Universidad, afortunadamente, siempre que se salve de los ajustes laborales iniciados en otros ámbitos económicos y laborales, podrá seguir conjugando su ambivalente tarea cotidiana de docencia e investigación, aunque minorando esta última con menos acciones directas de campo, hasta dedicar la mayor parte del tiempo investigador a análisis de gabinete, acercamientos historiográficos, encuentros congresuales o revisiones de estudios precedentes.
Por ello, tal como ya indicábamos en nuestra anterior entrega, lo más preocupante -al margen del drama humano que más arriba señalábamos- es la menor dedicación que podamos ofrecer a la conservación patrimonial, así como a la prevención de las acciones ilegales antipatroniales. Ya que un periodo de recesión rebajará las condiciones de vigilancia, restauración y mantenimiento, al tiempo que habrá que enfrentarlo a un presumible aumento de las actuaciones delictivas, porque nuestro pasado puede convertirse en otro recurso económico marginal al que acudir, ante la pérdida de las habituales y legales bolsas de empleo y actividad productiva. 

sábado, 21 de abril de 2012

PERSPECTIVAS PATRIMONIALES ANTE LA NUEVA LEGISLATURA ANDALUZA



La justificación de estas líneas se apoya en la nefasta situación económica por la que atraviesa nuestro país, que no parece augurar nada bueno para el desarrollo de las políticas culturales de los próximos años. Por ello, aceptando la necesaria contención presupuestaria que ya afecta a casi todas las áreas del gasto social y que había empezado antes, mucho nos tememos que –en lo cultural– las restricciones puedan ser manifiesta y negativamente contundentes.
Si, desde una perspectiva nacional, la importancia que los nuevos gobernantes dan a esta faceta aparece claramente minorada, como ya demuestra que el Ministerio de Cultura haya sido subsumido en un macrodepartamento ministerial de Educación, Cultura y Deporte; desde el ámbito autonómico, más concretamente del andaluz, las perspectivas no parece que vayan a ser demasiado diferentes, pese a que pueda mantenerse como un negociado administrativo independiente, sin que se unifique con las áreas educativa y deportiva, como ha ocurrido en el gobierno central. 
Andalucía deberá ajustarse necesariamente a los objetivos de control presupuestario, pese a las posibles desviaciones que puedan preverse en una región autónoma como la nuestra, que ya está manifestando públicamente sus discrepancias de endeudamiento frente a las directrices marcadas por Madrid. Los indicios disponibles ya han mostrado divergencias en los recortes que pudieran afectar a Sanidad y Educación, considerados por los socialistas como ámbitos de aparente exclusión restrictiva, sin que se haya verbalizado expresamente qué ocurrirá con Cultura.
Resulta evidente que, si aquellos ámbitos acaban siendo excluidos de las previsiones de ajuste por el futuro gobierno autónomo andaluz, los recortes tendrán que afectar a otros sectores de la estructura administrativa, por lo que no debiera extrañarnos que Cultura acabe sufriendo más profundamente los efectos de esta crisis, en una deriva que no hace sino reafirmar el escaso interés gubernativo que siempre han despertado las políticas culturales, con independencia de que soplasen o no vientos favorables en lo económico.
Aceptada esta premisa, también es lógico pensar que el más que presumible recorte de Cultura –que tampoco es nuevo, porque ya se había iniciado en la anterior legislatura–, debería repartir sus migajas por todas las dependencias de la citada consejería, pero con mayor dramatismo y, probablemente, sin la necesaria medida de proporcionalidad. En este sentido, la experiencia previa puede darnos alguna perspectiva de lo que nos espera: así, mientras se ha seguido manteniendo buena parte de la maquinaria propagandística, que afectaba a los programas divulgativos, editoriales, museográficos y congresuales, se minoraron paralelamente las partidas que debieran haberse destinado a los proyectos arqueológicos de campo, como las excavaciones, a las dotaciones para los propios equipos de investigación ya constituidos, así como las partidas necesarias para la prevención y conservación patrimoniales, que en los últimos tiempos empiezan a alcanzar una situación lamentable.

En este proceso, bajo el escaso amparo del paraguas de la crisis, las recientes elecciones andaluzas van a propiciar la constitución de un gobierno PSOE/IU, que ya parece haber pactado la composición jerárquica de la cámara parlamentaria, con el mantenimiento del presidente de la región y, probablemente, el reparto proporcional de las consejerías entre ambos partidos. En ese entorno, acostumbrados a la machacona frase de que esa doble corriente de gobierno constituye una clara opción de progreso, queda por ver si nuestros viejos y nuevos gestores serán capaces de aplicar un auténtico criterio avanzado de desarrollo a la política patrimonial.
Entre los rumores que se han deslizado, incluso aparece el nombre de nuestro notable hombre de letras, Luis García Montero, como posible Consejero de Cultura. Con independencia de una evidente afinidad a IU, nadie sería capaz hoy de negarle al futurible la alta capacidad de su pluma. ¿Pero ese carácter será suficiente para gestionar con garantías una consejería bastante más poliédrica que lo que representa el mundo de las letras? Si el nombramiento se produce, el tiempo nos dará la respuesta; mientras tanto, podemos apuntar algunas cuestiones que debieran preocuparnos, tanto si el poeta accede al ministerio autonómico, como si acabamos teniendo en el mismo cualquier otro residente de menor sustancialidad intelectual.
Desde un observatorio ajeno a la alta gestión pública andaluza, no resulta tan descabellado el nombramiento de un representante de la coalición de izquierdas para Cultura, simplemente considerando que en los treinta años de poder andaluz del PSOE, ni siquiera un eminente representante de este partido ha pasado por la dirección de esa consejería, demostrando lo que antes dijimos del desinterés que ésta siempre ha venido despertando; junto al hecho, más relevante, de que siempre se trató de un departamento menor en lo que respecta a dotación económica y, por tanto, incapacitado para despertar excesivos alicientes personales entre los políticos de mayor proyección. El pacto entre los dos partidos que nos gobernarán ha debido generar ciertas fricciones, respecto de la importancia del reparto de los cargos para cada uno de los grupos, ya que tampoco Cultura debiera materializar ningún objetivo excesivamente ambicionable. Pero, también es verdad, que IU siempre ha tenido un apoyo importante de cierta intelectualidad, a la que no le ha sido ajena la preocupación cultural institucional.
El problema que plantean las actuales circunstancias al posible binomio Cultura-IU es fundamentalmente el económico, pese a que esta coalición siempre haya demandado un esfuerzo en el gasto público, en aras de no devaluar el ‘mítico’ horizonte del estado del bienestar. En este sentido, las ansiadas aportaciones dinerarias probablemente cubrirían –de producirse– consejerías con mayor consideración productiva; pero, el hecho es que no hay dinero y lo normal es que, incluso en los habituales sectores generadores de empleo y crecimiento económico, tendrán que hacerse recortes para prevenir que el desvío sobre el déficit no se materialice e impedir la posible intervención de las cuentas autonómicas por parte de Madrid.
La situación, de no estar muy descaminados, dejará a Cultura en una desasistencia que imposibilitará garantizar siquiera la satisfacción de las mínimas exigencias que demanda el mantenimiento rutinario de nuestros bienes culturales. Y parece que no estamos muy desacertados si comprobamos los datos publicados sobre el acuerdo político entre las dos fuerzas parlamentarias, en el que las cuestiones culturales están prácticamente ausentes. Así, en el documento al que se puede tener acceso en alguna de las webs de esos partidos (por ejemplo, http://www.iuandalucia.org/pre-acuerdo-programatico-iu-lv-ca-psoe), la cultura solo se señala en los seis siguientes puntos:
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Acuerdo por Andalucía: PSOE Andalucía / IULV-CA (aspectos culturales)

1) Promoveremos el acceso democrático, igual y libre de toda la ciudadanía a la cultura, haciendo de ella un factor de calidad de vida y de integración social e impulsando la participación social en su gestión.
2) Concertación con entidades públicas y privadas de sistema de becas para apoyar la promoción y formación de jóvenes creadores.
3)  Creación  de  un  catálogo  público  de  libre  acceso  de  servicios culturales.
4)  Iniciar  los  trabajos  para  la  redacción,  con  la  participación de los agentes implicados, del Libro Blanco del Flamenco que contemple medidas para la recuperación de los festivales, el apoyo conjunto de los sectores profesionales y el fomento de las actividad de las Peñas Flamencas.
5) En el marco de los convenios permanentes para la gobernanza de las instituciones del patrimonio histórico de titularidad estatal y de gestión autonómica, pediremos colaboración activa para concluir el plan de actuación para las infraestructuras, los equipamientos y las colecciones.
6)  Dotar a la Policía en Andalucía de los medios humanos suficientes para  lograr atender a los problemas de los menores, el absentismo escolar, el patrimonio histórico y cultural, contra las infracciones a la ordenación del territorio y el medio ambiente, en las zonas menos articuladas de nuestras ciudades, en políticas efectivas de igualdad y contra la violencia de género.
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En esas escasas propuestas lo que más llama la atención es el hecho de que se pretenda ampliar la participación social en la gestión cultural, cuando hasta ahora hemos estado habituados a una excesiva politización de los propios gestores culturales, incluso hasta un punto superior –a veces – al de los simples puestos intermedios de su organización administrativa. Es difícil advertir una solución razonable para esa extensiva participación cultural, a menos que lo que se pretenda sea ampliar la politización de la gestión, repartiendo entre los partidos gobernantes más cargos del organigrama y presentarlos, cual reflejo de sus votantes, como un sistema más democrático, representativo y de mayor espectro social. Aunque desde aquí pensamos que una escalada en esa posible politización se verá acompañada proporcionalmente de la disminución de la profesionalización gestora, que es precisamente lo que tendría que defenderse denodadamente.
Indudablemente tampoco se habla nada de financiación, por lo que no cabe ser demasiado optimista con una mejora de la situación que ya conocemos, pero ni tan siquiera para permitirnos poder mantenernos en un nivel semejante de gasto. En definitiva, tan limitada preocupación por la cultura andaluza no promete una legislatura muy esperanzadora, en lo que respecta a los bienes culturales y a la arqueología.


Es razonable preguntarse, entonces, sobre el margen de maniobra que le quedaría a la nueva dirección cultural andaluza. Y, si se produjese el nombramiento institucional que apuntábamos al principio, ¿sería capaz una personalidad como García Montero de desviar positivamente el sesgo fatal que puede atenazar a ‘su’ posible consejería? Mucho nos tememos que no, porque aunque ganásemos en la calidad de los discursos oficiales en los que el poeta interviniese directamente, poco o nada mejoraríamos en los aspectos patrimoniales que a este blog interesan. Pero, es probable que eso sea lo único que se esté buscando, exponer una llamativa pantalla con la que ocultar las notorias deficiencias que habrán de afrontarse durante los próximos cuatro años. Con otras palabras, muchos Juegos Florales pero poca arqueología, menos restauración patrimonial y nulo incremento de la profesionalización en la gestión de la cultura de todos. Un cuatrienio, muy probablemente, perdido.

miércoles, 4 de abril de 2012

EL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE OSUNA (SEVILLA) Y SUS CONTENIDOS ORIENTALIZANTES, UNA RAZÓN MÁS PARA VISITARLO

Entrada al Museo Arqueológico de Osuna y vista general de su ubicación en la Torre del Agua

El Museo de Osuna se fundó en los años sesenta del pasado siglo, gracias a la ingente labor patrimonial que realizara D. Manuel Rodríguez-Buzón Calle (†), al crear el Patronato de Arte y sus derivadas más significativas: el Museo de Arte Sacro de la Colegiata y el propio Museo Arqueológico. Desde entonces, buena parte de las acciones patrimoniales realizadas en la villa ducal llevan la rúbrica de ese patronato que, directamente, o con el concurso de otros organismos como el Ayuntamiento, Junta de Andalucía, Diputación y Comunidad Europea, entre otros, ha sabido mantener para la ciudad la mayor parte del patrimonio histórico local.
Hoy, el Museo Arqueológico, dirigido por D. Lorenzo Cascajosa Sánchez, muestra una equilibrada colección arqueológica que, básicamente, recoge toda la trayectoria cultural de Osuna desde tiempos prehistóricos (Edad del Cobre) hasta la época medieval, basada en los hallazgos de yacimientos locales. Sin faltar copias de los más representativos bienes materiales que se recuperaron en la Osuna ibérica y romana, pero conservados en el Arqueológico Nacional.

Una de las salas superiores, con bóveda pétrea de cañón y vitrinas con contenidos romanos

Junto a ello, en los últimos años se han podido reunir algunos elementos de territorios al margen del término municipal de Osuna, aunque lo bastante cercanos, como para asegurar una clara relación con los propios desarrollos culturales del pasado ursaonense. Esta política de adquisiciones, controlada por la dirección del Museo, tiene un claro sentido didáctico y conceptual, al permitir disponer de una colección material de evidente uniformidad con cuyo criterio no se pierde la más adecuada contextualización de la arqueología local. Entre esas adquisiciones destaca el muy interesante vaso caliciforme con decoración orientalizante, que queremos volver  a recordar aquí.

Sala superior con bóveda latericia de crucería, donde se encuentra el vaso caliciforme (círculo rojo)

De las características de este recipiente caliciforme, con claras reminiscencias de las célebres formas ‘à chardon’, ya se ha escrito bastante bajo nuestra directa responsabilidad [J. A. Pachón y C. Aníbal, “La época orientalizante en La Roda (Sevilla). Un vaso cerámico del Museo Arqueológico de Osuna. Revista de Arqueología. 219 (1999), pp. 123-142; Ídem, Un vaso chardón orientalizante en el Museo Arquelógico de Osuna (Sevilla). Estudio y reconstrucción. Florentia Iliberritana.11 (2000), pp. 265-292; J. A. Pachón y J. Carrasco, Las cerámicas policromas orientalizantes y del Bronce Final desde la perspectiva granadina. Biblioteca de  Humanidades, Arte y Arqueología, 62. Universidad de Granada, 2005, pp. 103-125].
Se trata de un recipiente cerámico de larga peripecia interpretativa, respecto de la procedencia del hallazgo, puesto que inicialmente se apuntó su posible recuperación en los alrededores de la localidad sevillana de La Roda; más tarde, indicamos equívocamente otro origen en Pedrera [J. A. Pachón, “Rasgos orientalizantes en tumbas rupestres de la necrópolis de Osuna: datos de su antigüedad, Cuadernos de los Amigos de los Museos de Osuna, 12, 2010, pp. 48-55, en espacial p. 51 (http://independent.academia.edu/JuanAntonioPach%C3%B3nRomero/Papers)]. Hoy, gracias a las amables gestiones e información del propio Lorenzo Cascajosa, podemos asegurar con plena seguridad que la vasija hizo su aparición en Gilena, en unas obras de un polígono empresarial, en el margen de la carretera que conduce a Pedrera.

Dibujo y desarrollo del vaso policromo orientalizante de Gilena, Sevilla (Museo Arqueológico de Osuna)

Pese a tratarse, probablemente, de una de las producciones cerámicas finales de toda la serie policroma orientalizante andaluza, este pequeño recipiente condensa en sí mismo todas las características iconográficas conocidas, no solo de los casos existentes de la alfarería orientalizante con pintura figurativa, sino también de los repertorios decorativos superficiales de los objetos de marfil [H. Le Meaux, “Les ivoires « orientalisants » de la péninsule Ibérique: réflexions stylistiques”, Mélanges de la Casa de Velázquez, 36-2 (2002), pp. 187-210 (http://mcv.revues.org/2402)] y de los realizados en metal (J. Jiménez Ávila, La toréutica orientalizante en la Península Ibérica, Bibliotheca Archaeologica Hispana, 26. Real  Academia de la Historia, 2002).

Vaso de Gilena. Las tres imágenes de la izquierda muestran, en giro hacia ese mismo lado, el desarrollo de la composición figurativa. La imagen de la derecha recoge el vaso, restaurado, tal como hoy se muestra en el Arqueológico de Osuna

Quizás haya sido la campiña sevillana una de las zonas más proclives a estos hallazgos, al menos por la magnificencia de los representantes de Montemolín, Marchena [F. Chaves y Mª L. De la Bandera, “Figürlich verzierte Keramik aus dem Guadalquivir-Gebiet. Die Funde von Montemolin (bei Marchena, Prov. Sevilla), Madrider Mitteilungen, 27 (1986), pp. 118-50] y Carmona [J. L. Escacena, Mª Belén, R. Anglada, A. Jiménez y R. Lineros, Arqueología en Carmona (Sevilla). Excavaciones en la Casa-Palacio del Marqués de Saltillo. Sevilla. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. 1997]. Pero Osuna tampoco es ajena a la presencia de un vaso como el representado en su museo, ya que se dispone de suficientes referencias de fragmentos cerámicos similares en lugares de su término municipal.
     Así, se han encontrado en los alrededores inmediatos de Pajares (F. Didierjean, “Enceintes urbaines antiques dans la province de Seville”, Prospeccions aèriennes. Les paysages et leur histoire. Cinq campagnes de la Casa de Velázquez, Paris, 1983, pp. 73-80, en especial 74 ss.) o en los también cercanos sitios de Cerro Alcalá [J.A. Pachón, J. Carrasco y C. Aníbal, “Decoración figurada y cerámicas orientalizantes. Estado de la cuestión a la luz de los nuevos hallazgos”, Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada, 14-15 (1989-90), pp. 209-272, en especial 221 ss., fig. 4D1], del que también se conserva un fragmento en el Museo de Osuna, o en Cerro Granados [Mª L. de La Bandera, A. Romo, F. Sierra y J. M. Vargas, “Cerro Gordo, un yacimiento orientalizante de la sierra sur sevillana (Gilena, Sevilla)”, Habis, 20 (1989), pp. 293-306], que podría incluso estar conectado vitalmente con el sitio de procedencia del vaso chardón. Todo, por no hablar de las tumbas orientalizantes de la propia Osuna [S. Dardaine y P. Rouillard, “Osuna (Séville). Tombes orientalisantes”, Antiquités de l’Espagne, Paris, 1997, pp. 26-28] con su peine ebúrneo decorado (tumba A), en el que la composición figurativa se acerca bastante al concepto ornamental de la vasija de Gilena:

Peine de marfil (anverso y reverso) de Osuna, a partir del original de M. E, Aubet, Marfiles fenicios del Bajo Guadalquivir. I. Cruz del negro, Studia Archaeologica, 52 (1979). Musée des Antiquités nationales, Saint-Germain-en-Laye, Dépôt du Musée du Louvre, Département des Antiquités Orientales, AM 1139

Todas estas referencias, en torno al vaso de Gilena, deberían invitarnos a hacer una visita obligada al Museo Arqueológico de Osuna, donde podrá conocerse tan relevante bien patrimonial. Un objeto que, en la vertiente orientalizante, debiera complementarse con otras visitas que resultan cercanas en esta comarca y sus territorios colindantes. Nos referimos a los museos de Estepa, necesarios para conocer las cerámicas orientalizantes del Cerro de San Cristóbal y las pertenecientes a la antigua colección arqueológica del padre franciscano Martín Recio; acabando con una visita al Museo de Cabra, donde se conserva otro importante lote de vasijas con decoración de la misma época (J. Blánquez, Cerámicas orientalizantes del Museo de Cabra, Ayuntamiento de Cabra, 2003).

lunes, 2 de abril de 2012

ASENTAMIENTO DE LA EDAD DEL COBRE EN FUENTES DE CESNA, ALGARINEJO (GRANADA)


El diario de Granada (http://www.ideal.es/granada/v/20120402/provincia/asentamiento-algarinejo-podria-pertenecer-20120402.html),  Ideal, publica hoy la siguiente noticia :
Vista parcial del recinto amurallado bajo el que descansa el yacimiento. :: IDEAL
"Fuentes de Cesna, un pequeño anejo del municipio de Algarinejo, alberga un recinto fortificado de unos trescientos metros de extensión en su parte más accesible, en cuyo subsuelo puede ocultarse un auténtico tesoro. No precisamente de oro ni piedras preciosas, sino de carácter científico. Su antigüedad podría remontarse a la Edad del Cobre, 3.000 años antes de Cristo, aunque de momento no hay prueba contundente que certifique la misma.
Un pequeño equipo de especialistas en prehistoria y arqueología de la Universidad de Granada (UGR) y del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC), han estudiado sobre el terreno los restos visibles, que los vecinos de la localidad conocen desde tiempos inmemoriales pese a que el lugar en el que se asientan es de difícil acceso. Se trata de un tajo conocido como Villavieja, en cuya cima se halla el mencionado recinto amurallado.

Antecedentes

Tal fortificación ya aparece citada por el político Pascual Madoz, en 1846, en el 'Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de España y sus posesiones de Ultramar' más conocido como Diccionario Madoz, aunque desde entonces no se ha llevado a cabo investigación alguna sobre la zona y acerca del posible asentamiento prehistórico. Una cuestión que puede tener los días contados desde ahora.
«Mi impresión es que existen indicios que apuntan a que este asentamiento pudiera tener esa cronología de la Edad del Cobre, pero es una hipótesis de trabajo a partir de lo que hemos visto sobre el terreno y tendría que ser confirmada con las oportunas excavaciones arqueológicas», señala al respecto el profesor Antonio Morgado, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la UGR y quien ha seguido más de cerca toda esta primera labor de investigación sobre el terreno.
Lo cierto es que a partir de los restos existentes, de los numerosos objetos de cerámicas campaniformes, platos y fuentes de bordes engrosados que han sido hallados en el recinto que circunda la muralla -que tiene una superficie comprendida entre 3,5 y 4 hectáreas- por los vecinos de la localidad, los especialistas sospechan que el subsuelo puede ocultar un valioso yacimiento prehistórico cuya edad habrá que datar convenientemente. Podría tratarse de un yacimiento humano, que afloraría en cuanto las excavaciones llegaran al nivel en el que se pudieran apreciar las casas y otras infraestructuras del poblado. Una línea de investigación que sustenta esta tesis en otro hecho relevante: la existencia de hipogeos -bóvedas subterráneas para conservar los cadáveres sin quemarlos- que aparecen excavados en rocas calcarenitas y que por sí mismos indicarían la presencia humana en la zona.
«La primera de las hipótesis que están sobre la mesa es la que hace alusión a un asentamiento humano prehistórico, pero no podemos datarlo porque no hemos llegado a ese punto en la investigación», agrega al respecto el profesor Morgado. No obstante lo anterior, si se confirmase la antigüedad del mismo, sin duda podría ser de primer nivel.
Lo que sí reconoce este experto es que las estructuras de la muralla que están visibles, se encuentran muy bien conservadas. Se trata de un emplazamiento estratégico que eligieron quienes vivieron en esa zona que se encuentra en un paso natural de la depresión del Genil.
Cabe suponer, igualmente, que si hubo una población sedentarizada en el tajo Villavieja, esta ocuparía una estructura de cabañas circulares, hechas con piedras y plantas de los alrededores, como han demostrado otros asentamientos similares repartidos por distintos puntos de la geografía nacional. Siempre con un planteamiento de hipótesis, los habitantes serían agricultores y ganaderos que ya se habían iniciado en la metalurgia del cobre. Habitaban en comunidades, formando poblados y con tareas que realizaban en común.

Plan de investigación

A partir del trabajo que los expertos de la UGR y del CSIC han llevado a cabo hasta la presente, lo que les toca realizar ahora es un completo proyecto de investigación que tendrá que ser remitido a la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura. Tal proyecto contempla una serie de actuaciones que están regladas para este tipo de casos. La primera de ellas, una investigación arqueológica puntual que incluirá, entre otras, la excavación que será la que aflore los restos y en función de su valor, el recinto pueda ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC). De ser así, tendría la máxima protección.
A partir de ese momento se tendría que ejecutar un proyecto general de investigación como tal. Ello supone no sólo llevar a cabo la misma, sino también la consolidación y restauración del recinto fortificado y su difusión y visita pública como conjunto arqueológico.
Una vez conseguido todo lo anterior, vendría la parte más amable e interesante para los investigadores, como es la puesta en valor del recinto. Para ello se pueden desarrollar distintas actividades, como la celebración de un congreso internacional sobre este tipo de fortificaciones prehistóricas, su difusión entre la comunidad científica internacional o la publicidad nacional e internacional sobre el evento.
Finalmente, la guinda podría ser la creación de un conjunto arqueológico, con su preceptivo museo, como foco de atracción turística para toda la comarca del Poniente.

Satisfacción municipal

El alcalde de Algarinejo, Óscar Fernández Martín (PP), se muestra más que satisfecho por los primeros resultados que han obtenido los expertos de la UGR y del CSIC a la hora de ubicar en el tiempo los restos encontrados en su municipio. Explica a este periódico que el recinto era conocido gracias al interés de uno de los exconcejales de la Corporación, que insistió ante la misma para que ésta moviera los hilos y se pudiera investigar la antigüedad de los mismos. «Nosotros le pedimos a la UGR y al CSIC que hicieran una primera valoración, para comprobar la magnitud del yacimiento y cuál fue nuestra sorpresa cuando nos han asegurado que podría tener unos 5.000 años», afirma el regidor. En su opinión, no cabe duda de que este yacimiento puede estar a la altura de cualquier otro de similares características tanto de España como de Europa.
Óscar Fernández afirma que a partir de este momento, lo que toca es dar cobertura logística y económica a los investigadores de ambas instituciones, para que sigan con los trabajos y el recinto pueda ser declarado cuanto antes como BIC si los nuevos descubrimientos confirman los precedentes. «La primera excavación formal pensamos que pudiera llevarse a cabo en el mes de julio», añade el primer edil, a quien los especialistas le han asegurado que con un mes de trabajo intensivo se podrían obtener ya unos resultados que pudieran indicar -al menos con cierta seguridad- la importancia del recinto. Se completaría así el estudio de campo realizado en fechas pasadas, donde también se han encontrado utensilios de la época.
La pequeña localidad de Algarinejo, que cuenta con 3.413 habitantes y se localiza en la comarca del Poniente, vive todavía ajena a este descubrimiento. Sus vecinos se afanan por ultimar la recolección de la aceituna, pues el pueblo vive en su mayor parte de este cultivo, así como del espárrago. Pero pronto serán conscientes de lo que ha ocurrido en estos últimos meses. Ayuntamiento y Diputación Provincial tienen previsto dar a conocer 'in situ' el hallazgo y la trascendencia del mismo para la localidad y toda su área de influencia en breves fechas.
Será el pistoletazo de salida de un proyecto que de culminar satisfactoriamente supondría un revulsivo para el futuro del municipio de Algarinejo y de toda la comarca dada la importancia que se supone puede tener el mismo."
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La noticia es de un enorme interés, dada la importancia que pudiera adjudicársele al yacimiento, cuyo recinto amurallado mantiene unas dimensiones considerables y un estado de conservación envidiable, como puede apreciarse en las imágenes aéreas que hemos tomado de los originales que pueden apreciarse en Google Earth:
Vista aérea del yacimiento, a partir de una vista aérea de 2011, según Google
Donde se aprecia la línea curva que dibuja ese amurallamiento, cerrando por el este y sur la meseta inclinada que representa el asentamiento, hasta asomarse hacia el valle del Genil y el actual pantano de Iznájar desde unos impresionantes acantilados que por el oeste y noroeste cierran el hábitat y le dan su destacable carácter estratégico:
Otra vista aérea, más oblicua y anterior que la precedente.
El sitio ya fue explorado por nosotros mismos cuando, en compañía de Javier Carrasco, Jesús Gámiz y María Soledad Navarrete, excabábamos a principios de la década de los noventa del pasado siglo el cercano asentamiento y necrópolis rupestre de la Edad del Cobre, ubicada en Sierra Martilla, al sureste de este hábitat de Fuente de Cesna. Por lo que pudimos valorar positivamente la potencialidad del yacimiento, su posible relación con Martilla y la relevancia patrimonial de su muralla:
Detalle del amurallamiento oriental en 1991 y referencia dimensional gracias a la presencia de Alfredo Pachón.
Esperemos que la buena disponibilidad de la UGRA, CSIC, Ayuntamiento de Algarinejo y Diputación Provincial de Granada, permitan la investigación y puesta en valor de este importante hito patrimonial de la prehistoria andaluza.