viernes, 27 de octubre de 2017

ARQUITECTURA DE LA MUERTE EN OSUNA

Los próximos días 3, 4 y 10 de noviembre se celebrará en Osuna una serie de encuentros culturales para dar a conocer la evolución histórica de la arquitectura funeraria en la localidad. La programación se centrará en tres momentos fundamentales de la historia de la villa, aunque presentadas anacrónicamente, respecto de lo números que explicamos más abajo (3, 1 u 2): 

1. Protohistoria y periodo romano, del que existen vestigios de una necrópolis rupestre hipogea de gran extensión e importancia arquitectónica, de la que ya hemos dado noticias en este mismo blog en algunas ocasiones 


2. Renacimiento, centrado en la visita y explicación de las criptas mortuorias de la Colegiata, donde los duques de Osuna han venido enterrándose desde que el templo colegial se inaugurara por su fundador (IV conde de Ureña), que también está allí enterrado, en la primera mitad del siglo XVI.

3. Época contemporánea, que girará en torno a una visita al cementerio municipal de Osuna, que a mediados del siglo XIX sustituyó al viejo camposanto que ocupaba el espacio entre la Colegiata y la antigua Universidad. Un nuevo cementerio que, por su ya dilatada trayectoria, compone también un espacio de indudable interés histórico para la localidad y sentimental para sus vecinos. Esta visita estará dirigida por el archivero municipal de Osuna, D. Francisco Ledesma Gámez,

Los patrocinadores de estas jornadas son el Ayuntamiento y los Amigos de los Museosde Osuna, entre otras instituciones Si los hados son propicios, colaboraré en la visita de la necrópolis más antigua de Osuna, tratando de hacer ver aspectos de sus características a los que nos acompañen el prózimo 4 de noviembre

miércoles, 25 de octubre de 2017

OSUNA: PRESENTACIÓN DE LA PUBLICACIÓN DE UN ESTUDIO SOBRE LA ESCULTURA ROMANA IMPERIAL DEL YACIMIENTO

     El próximo lunes (30 de octubre) la Escuela Universitaria de Osuna presenta la reciente publicación que la investigadora de la Universidad malagueña, doña Isabel López García, ha dedicado a la producción plástica de época romana que el yacimiento de la antigua colonia romana ha venido desvelando en sus diferentes hallazgos arqueológicos en los últimos siglos. El estudio tiene el enorme interés de poner al día y dar conocimiento público sobre restos patrimoniales que hasta ahora solo conocíamos por relatos que dejaron sus descubridores, que se creían perdidos y que nunca se habían analizado desde una perspectiva arqueológica contemporánea.


     En la presentación colaboran, junto a la Escuela Universitaria de Osuna y su Ayuntamiento, la Editorial de la Universidad de Sevilla, la Universidad de Málaga y el Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC). El acto que abrirá la alcaldesa de Osuna (doña Rosario Andújar Torrejón) contará con las palabras de los profesores D. José Beltrán Fortes (US), D. Pedro Rodríguez Oliva y doña Isabel López García (UMA), así como de D. José Miguel Noguera Celdrán (UM) y miembro en España del Council of Scientific & Industrial Research (CSIR). 

     La reunión científica y editorial se celebrará en la propia sede de la Escuela Universitaria, a partir de las 18:00 horas del próximo 30 de octubre. Una ocasión ineludible, para que entendidos e interesados en la escultura romana imperial se acerquen a la villa sevillana para conocer más profundamente la arqueología clásica de la antigua Colonia Genetiva Ursonensis.

     

domingo, 28 de mayo de 2017

'ANTIQUITAS' PUBLICA OTRA CONTRIBUCIÓN SOBRE PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO PERDIDO Y OLVIDADO DE OSUNA



1. Elementos patrimoniales históricos y arqueológicos arruinados de Osuna. (© Pachón, 2014).

     El último número de la revista Antiquitas que anualmente edita el Museo Arqueológico Municipal de Pruego de Córdoba, ha vuelto a tener a bien publicar un trabajo sobre patrimonio arqueológico de Osuna, aunque en este caso hayamos tenido que centrarnos en esa parte tan abundante de los bienes patrimoniales de la localidad sevillana que se han perdido irremediablemente o que, olvidados, pueden también convertirse en elementos irremediablemente irrecuperables.

2. Portada del último número de Antiquitas.

     El presente número corresponde al n,º 28 de la serie, perteneciente al año 2016 y su contenido, como en otras ocasiones es bastante amplio y multifacético, como puede apreciarse con la simple lectura del índice de la revista:

3. Contenido del ejemplar de referencia.

     El trabajo es una colaboración con José Ildefondo Ruiz Cecilia, quien dedicó su tesis doctoral al estudio de la gestión patrimonial de la arqueología de Osuna, que ya había trabajado en pblicaciones similares y que, amablemente, nos ha pernitido participar en esta aportación de otros aspectos derivados de aquel trabajo de doctorado. Del resu,tado pueden juzgar ustedes mismos, directamente:

4. Página 1 del trabajo.

5. Página 2 del trabajo.

6. Página 3 del trabajo.

7. Página 4 del trabajo.

8. Página 5 del trabajo.

9. Página 6 del trabajo.

10. Página 7 del trabajo.

11. Página 8 del trabajo.

12. Página 9 del trabajo.

13. Página 10 del trabajo.

14. Página 11 del trabajo.

15. Página 12 del trabajo.

16. Página 13 del trabajo.

17. Página 14 del trabajo.

18. Página 15 del trabajo.

     El panorama que reflejan esas páginas es poco halagüeño, porque manifiesta una irreparable pérdida patrimonial para los bienes culturales de Osuna; pero, afortunadamente, ha quedado constancia de qué se ha perdido, al menos de bastante de ello, lo que supone -en cambio- es la recuperación de su memoria y la posibilidad de mantener vivo el recuerdo de lo que hubo y de lo que hubiera sido posible conservar. Por otro lado, la permanencia de otros vestigios de restos patrimoniales que se creían perdidos, como ocurre con el muy probable puente romano de la Albina (fig. 19), ofrece la posibilidad a los ursaonenses y a sus responsables políticos de cambiar el curso de las cosas, de apostar por la recuperación efectiva de lo que queda y cambiar el curso de una historia local, que en el tema patrimonial y arqueológico no ha sido hasta ahora demasiado edificante.

19. Osuna. Puente de la Albina. desde el noreste. (© Pachón, 2015).

     En definitiva, la nueva publicación es una llamada más a la conciencia de los ciudadanos de Osuna, de sus responsables culturales y de todo aquel que sea consciente de la necesidad de frenar definitivamente la destrucción patrimonial y arqueológica. Espero que su lectura contribuya a hacer crecer las voces y las conciencias de aquellos que, de una vez por todas, hagan factible la conservación del patrimonio de todos.


sábado, 4 de marzo de 2017

CONCESIÓN DEL PREMIO 28 DE FEBRERO 2017 DEL AYUNTAMIENTO DE OSUNA


No suelo airear los reconocimientos propios. Pero, dadas las circunstancias del caso, voy a hacerlo en esta ocasión y, espero, que no sirva de precedente.

Sabido es que mis aportaciones sobre el patrimonio arqueológico de Osuna han venido desarrollándose en un tono discursivo, en el que siempre ha estado presente la crítica consciente a la dejadez institucional por el pésimo o nulo cuidado de los vestigios históricos más antiguos de la Osuna romana, prerromana y prehistórica, Tanto es así, que resultará fácil su comprobación, si se releen algunas de las entradas anteriores que he dedicado al yacimiento sevillano en este mismo blog.

La consecuencia venía siendo una relación no todo lo amigable que debiera con los responsables autonómicos andaluces y con la corporación local, que eran quienes más directamente recibían mis diatribas, siempre que tenía ocasión de evidenciar un nuevo caso de abandono patrimonial, dejadez en el cuidado debido o permisividad en la presión urbana sobre los espacios del BIC en la localidad sevillana. Pero, jamás existíó una ruptura de facto, porque paralelamente nunca rechacé colaborar en iniciativas municipales que desarrollaran aspectos culturales de la naturaleza que tratamos.

Por otro lado, al Ayuntamiento no le interesaba mantener la imagen que Osuna había alcanzado en el pasado siglo, como uno de los centros más activos de la arqueología clandestina y del comercio ilegal de antigüedades, por lo que inició el apoyo a proyectos de difusión de arqueología e historia antigua local de carácter más general (González, 1989), o algo más particular (Chaves, 2002), en algunos de los cuales tuve una intervención directa (Engel y Paris, 1999; Pachón, 2002); al margen de la normalización de la arqueología urbana en el municipio, que había venido de manos de la aplicación de la nueva ley de patrimonio histórico andaluz (LPHA), desde la década de los ochenta.

En la misma línea, una de las secciones culturales locales en las que el Ayuntamiento ejerce su patronago, el Patronato de Arte, así como su expresión editorial periódica, los Cuadernos de los Amigos de los Museos, empezaron igualmente a cuidar y promover estudios específicos sobre patrimonio arqueológico local, de los que debemos destacar nuestro análisis de Las Cuevas (Pachón y Ruiz Cecilia, 2006) y la publicación colectiva sobre el album fotográfico de Pierre Paris (Ruiz Cecilia y Moret, eds. 2009), en el que también intervinimos. Todo, por no hablar del variado muestrario de artículos más especializados que hemos ido incuyendo en sucesivos números de aquellos Cuadernos. En casi todos estos trabajos no faltan afirmaciones reivindicativas contra una labor poco esforzada de las autoridades locales, ante un patrimonio arqueológico que siempre nos ha parecido excesivamente abandonado y falto del necesario cuidado y prevención institucional.


Ante este panorama, que el Ayuntamiento de Osuna haya decidido dedicarme uno de sus premios 28 F, en su VIII edición, no ha dejado de sorprenderme. Más que mis méritos, si es que los hay, quisiera creer que algo ha cambiado en la actitud de una corporación municipal que, pese a los sinsabores que he podido provocarle, concede esta distinción a un conocido outsider, en lo que quiero pensar se trata del verdadero deseo de superar posiciones enfrentadas y buscar caminos únicos de encuentro que garanticen lo único que debe movernos a todos: la recuperación del patrimonio común.


Para acabar, me gustaría trasladar las palabras que pronuncié en el acto de recepción del galardón, agradeciendo la generosidad del Ayuntamiento y mostrando mi particular posición en esta relación de amor-odio con la arqueología de Osuna y de sus responsables patrimoniales:



Desde hace unos días, cuando la Excelentísima alcaldesa de Osuna me comunicó amablemente la concesión de esta distinción, he estado debatiéndome en un mar de pensamientos encontrados. Lo que no impide que empiece expresando mi más profundo agradecimiento hacia la actual corporación municipal por el honor que me hacen con este galardón.

En segundo lugar, quisiera permitirme dedicar este reconocimiento a una persona de la que ya nadie se acuerda: mi padre Juan Pachón Cordero, antiguo empleado del Ayuntamiento, colaborador de Radio Juventud de Osuna y de la revista de feria, poeta y orador notable, cuya muy lejana desaparición imposibilita que hoy pueda disfrutar de estos momentos con nosotros, pero sin cuya pérdida difícilmente podría yo ahora estar con ustedes. Mi vida hubiera sido seguramente otra.

Aludiendo ya a mi persona, aún a riesgo de no ser objetivo, si algo represento es ser uno más del reducido grupo de extravagantes estudiosos que venimos fijando nuestra atención en cuestiones que, para la gran mayoría, no pasan de ser ruinosos y polvorientos restos de un pasado que ahí está, estorbando las más de las veces y, en Osuna, además, ocupando un espacio exageradamente amplio.

Y todo, cuando la mayoría de nuestros paisanos parecen haber estado empeñados en los últimos siglos en ocultar esos restos, desdibujarlos y hacerlos desaparecer en una sistemática e iletrada práctica que llegó a convertir a Osuna en uno de los centros más activos del furtivismo y del abandono de la arqueología patrimonial.

En contra, esa minoría de la que he venido formando parte, ha empeñado sus fuerzas en hacer visible un pasado histórico-artístico, arqueológico y patrimonial muy poco evidente, en muchos casos fantasmal y casi siempre invisible a cualquier mirada poco avezada. Así, un importante espacio de mi tiempo lo he dedicado a esos vestigios, insistiendo excesivamente en la necesidad de su estudio, valorización, recuperación y salvaguarda. Un trabajo arduo, que no quiero destacar aquí a modo de hercúleo esfuerzo sobrehumano, porque si algo de esto ha podido haber, siempre he contado con la importante colaboración encontrada en otros ursaonenes que, aún a riesgo de olvidar a alguno de ellos, quisiera recordar aquí a José Ildefonso Ruiz Cecilia, Lorenzo Cascajosa o al mismo Francisco Ledesma.

Pero ese trabajo también ha coincidido con la dolorosa comprobación de la impenitente cerrazón de todo tipo de administraciones que parecían no querer abandonar aquella posición de ciegas miradas hacia el pasado común.

El resultado ha sido una confrontación con tintes agridulces, en la que sí es obligado agradecer que el Ayuntamiento de Osuna colaborara en la edición de algunos de mis estudios como el de Las Cuevas o el del facsímil razonado de la excavación francesa de inicios del siglo pasado. Como así ocurriera con la publicación del excelente vídeo sobre Las Cuevas, que fue una especie de prolongación gráfica del libro que hicimos sobre Las Cuevas con el propio José Ildefonso. Pero también se echa en falta una más intensa intervención en la recuperación de las estructuras arqueológicas que aún subsisten en el yacimiento y que nunca han tenido el necesario empuje económico en los presupuestos del Estado, de nuestra Autonomía o del Ayuntamiento.

No pretendo polemizar, no es el momento, ni desanimar a los representantes locales que hoy nos acompañan, porque frente a lo que ocurría no hace tanto tiempo, hoy mucho se está haciendo desde el Ayuntamiento. Y me consta el importante esfuerzo que canaliza por revertir la situación de monumentos que algunos dábamos por perdidos como el teatro romano, incluso de otros desconocidos, como la muralla que rodea la Rehoya a lo largo de la calle Caldenegro.

El patrimonio arqueológico de la antigua Osuna es tan inmenso, que a los ojos de un apasionado paisano como el que represento, todo esfuerzo siempre parecerá poco y continúa doliendo constatar el estado de Las Cuevas, del mausoleo funerario de la Vía Sacra, de la muralla Engel/Paris, de La Pileta, del recientemente localizado puente romano del Salado. En fin, ese inabarcable conjunto de nuestro patrimonio.

Mi gestión investigadora aquí, lo único que ha hecho ha sido llamar la atención sobre bastantes bienes arqueológicos de Osuna, tratando de arrojar algo de luz sobre su interpretación y recuperando parte de esa memoria patrimonial que, en muchos aspectos, se consideraba ya irremediablemente perdida.

Humildemente, si hubiese que valorar en algo mi recorrido, diría que solo he ayudado a situar de nuevo en el catálogo histórico-artístico disponible algo del patrimonio perdido y olvidado. Lo que no es poco, ni tanto, aunque siempre dejaría de tener sentido si lo que se ha destacado volviera de nuevo a ocultarse por desmemoria, o se perdiera definitivamente por inacción. Y ahora me refiero a todos, porque de todos es el patrimonio y ello  responsabiliza a toda la sociedad para su cuidado y para que no repitamos viejas costumbres. En ello, nuestros representantes públicos tienen una labor ejemplar que realizar, y seguir realizando.

Las perspectivas, pese a todo, son halagüeñas. Osuna ya no es aquella reina del furtiveo del siglo pasado, la Asociación de Amigos de los Museos también mira con otros ojos a la arqueología y le asegura siempre un espacio significativo en sus Cuadernos. El Ayuntamiento mantiene y potencia un departamento de Arqueología Municipal, necesario en el marco legal vigente, pero ineludible en ciudades que, como la nuestra, cuentan con un pasado histórico tan enorme.

Creo que mi labor en este campo ha estado encaminado en esa dirección, en lucha contra la desmemoria y reivindicadora de la salvaguarda de nuestro pasado. En este único sentido, vuelvo a agradecer que nuestro insigne Ayuntamiento se acuerde de mi trayectoria y quisiera aprovechar estas palabras para seguir ofreciendo mi más sincera colaboración, si en algo puede aún ayudar mi concurso a la tarea común de recuperar el patrimonio de todos.

Objetivo en el que me consta que la corporación municipal debe estar ya profundamente comprometida. Muchas gracias. 


BIBLIOGRAFÍA

CHAVES TRISTÁN, F. (Ed.) (2002), Urso. A la búsqueda de su pasado. Ayuntamiento de Osuna, Escuela Unibersitaria Francisco Maldonado, Diputación Provincial y Universidad de Sevilla. Osuna.

ENGEL, A. et PARIS, P. (1999), Una fortaleza ibérica en Osuna. Excavaciones de 1903 = Une forteresse ibéricque à Osuna. Estudio preliminar, edición facsímil y traducción al español por J.A. Pachón, M. Pastor y P. Rouillard, Universidad de Granada, Ayuntamiento de Osuna y Caja General de Ahorros de Granada, Granada.

GONZÁLEZ, J. (1989), Estudios sobrre Urso. Colonia Iulia Genetiva. Alfar. Fundación Antonio María García Blanco (Excmo. Ayuntamiento de Osuna). Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Sevilla.

PACHÓN ROMERO, J.A. (2002), "Modelos de asentamiento en la Osuna prerromana". Urso. A la búsqueda de su pasado. Osuna, pp. 53-98.

PACHÓN ROMERO, J.A. y RUIZ CECILIA, J.I. (2006), Las Cuevas de Osuna. Historia histórico-arqueológica de una necrópolis rupestre de la Antigüedad. Patronato de Arte. Osuna.

RUIZ CECILIA, J.I. y MORET, P. (Eds.) (2009), Osuna retratada. Memoria fotográfica de la Misión Arqueológica Francesa de 1903. Patronato de Arte. Biblioteca de los Amigos de los Museos, Osuna.

martes, 7 de febrero de 2017

PRÓXIMA PRESENTACIÓN EN SEVILLA DE CUADERNOS DE LOS AMIGOS DE LOS MUSEOS DE OSUNA

Por primera vez, la revista de la Asociación de Amigos de los Museos de Osuna (Cuadernos de los Amigos de los Museos) se presenta con sus mejores galas en Sevilla, precisamente en casa de uno de sus patrocinadores editoriales: la Diputación Provincial. Se trata de una especial ocasión para conocer de primera mano esta notable publicación que, cada año, renueva sus valores más celebrados: calidad de continente y contenido, variedad temática, esmerada composición, llamativa policromía y colaboraciones cada vez más contrastadas y en alza.

Para esta ocasión, los responsables de la publicación han preparado un acto en el que el protagonismo de la presentación se reserva a José Luis Romero Torres. Por nuestra parte, quisiéramos recordar, como ya hicimos en la publicación anterior de este mismo blog (http://japr5.blogspot.com.es/2017/01/novedades-sobre-historiografia.html), que uno de los autores del número de este año (vol. XVIII), Antonio Fajardo de la Fuente, ha dedicado su aportación a explicar el descubrimiento realizado sobre unos planos decimonónicos inéditos que auspiciara el Asistente Arjona y que se conservaban en la Real Academia de la Hstoria. Entre ellos destaca uno que representa la planimetría topográfica de Osuna en el primer cuarto del siglo XIX. Todo un hallazgo para la reconstrucción de la evolución urbana de la villa ducal, así como para su historia reciente, cuya reproducción facsimilar se entregará a quienes asistan al acto.

Sevilla 15 de febrero. 19:00 horas. Casa de la Provincia
Plaza del Triunfo, 1.